Utilizo el arte, y particularmente la pintura, como una herramienta que me permite posicionarme en el mundo y expresarme libremente. Supone una necesidad y un reto: el de reinventarme en cada obra permaneciendo fiel a mis principios e ideales.
Como mujer artista, estoy interesada en reivindicar el lugar que nos pertenece por naturaleza y nos ha sido negado durante siglos. Este es el cometido principal de mis últimos trabajos. En Liliput he interpretado algunos pasajes de la novela Los viajes de Gulliver (Jonathan Swift) subvirtiendo los papeles de una historia mítica, cuyo personaje central es un hombre, y otorgándole todo el protagonismo a una mujer. En mis últimas investigaciones sigo recurriendo al mito y la literatura para generar un giro radical a partir de un gesto simple. Me interesan personajes que tienen algunos aspectos comunes: provienen de un entorno seguro del que deciden salirse para emprender un viaje a lo desconocido, con un profundo sentido de la justicia, que plantean una crítica a la sociedad de su tiempo, demuestran una curiosidad insaciable, poseen una voz propia… Rasgos que me fascinan y hacia los que me dirijo como creadora; al fin y al cabo, el artista es un individuo que emprende un viaje valiente hacia el autoconocimiento.
Desde el punto de vista formal, me interesa la investigación sobre diversos soportes, procedimientos y prácticas experimentales. Al igual que en la conceptualización, estoy abierta a nuevos desafíos que me permitan ampliar el discurso y ajustarlo a mis inquietudes. No creo en reglas ni caminos predeterminados que cercenen el riesgo o la autenticidad. La sorpresa es un arma poderosa para activar la conciencia del espectador y por ello siempre estoy dispuesta a utilizarla. El objetivo es desarrollar una visión transgresora capaz de conectar con la parte más reflexiva del observador, invitándole a pensar.
Vivimos en una época crítica y considero que es un buen momento para tomar las riendas de la historia y hacer nuestra particular aportación desde donde nos toca. En la sociedad actual, inmersa en una crisis de valores, el arte debería ser una pieza estructural que estimule una mirada crítica, no un adorno accesorio. Esta es mi lucha, como artista y como mujer.
Vivo y trabajo en Madrid.
Tras mi licenciatura en Bellas Artes (Universidad Complutense de Madrid) me enfoco en la Dirección y docencia del Atelier de arte Estudio Isabel Gómez en Madrid, (donde también tengo mi estudio), que fundé en 1999 y en el que continúo trabajando.
Durante estos años he combinado esta enseñanza de la práctica del arte con diversas colaboraciones tanto en el ámbito público (cursos de especialización artística en la Universidad Complutense de Madrid, intervenciones artísticas en congresos de arte con la URJC) como en el ámbito privado, implicándome activamente en iniciativas de relevancia dentro del panorama del arte contemporáneo de la ciudad.
He realizado exposiciones colectivas e individuales en espacios privados, institucionales y alternativos dentro de España, en París, Karlsruhe, Miami, New Jersey.
Actualmente estoy trabajando en una obra de gran formato encargada por la dirección de Centro Centro Cibeles para su exposición durante la temporada 2026 dentro del proyecto Epicentro.
Mi obra se encuentra en colecciones públicas (centro de arte Tomás y Valiente, Universidad Complutense de Madrid) y privadas en España y el extranjero: Joaquín Ruiz de Arteaga, Luz Pérez García, Amor Peiró Gómez, Alicia Herrera García, José Luis Ochoa Gómez, Angel Igual Igual, José Mª Soria Delgado, Esther Tundidor, despacho de abogados Jesús Castro Martínez, Mini Museo Davis Lisboa.
Mis trabajos han sido objeto de numerosas publicaciones como Editorial Ménades, Esas que también soy yo; {con}Tensión Editorial, Manifiesto; Diario El Mundo, Alicante; El Objetivo y la revista 967 arte.