Albino

De todos los terrores, la terrible blancura

Me interesa la característica de lo albino desde el enfoque simbólico y sociológico por su deriva en estigma social. Desde ahí me permite abordar la otredad, lo raro.

Transformar en albinos a los seres que represento proporciona el nexo que vincula las piezas, tanto en lo visual como en cuanto a su carga de fragilidad y misterio. Invita a explorar la tensión entre lo evidente o real y lo intangible. Los seres vivos representados con su carne y su sangre latentes, envueltos en la blancura que suele asociarse a la muerte o ausencia de vitalidad revelan una paradoja o tensión provocativa.

La serie Albino, ha ido evolucionando desde la superficie hacia dentro. Necesariamente se han incorporado los elementos sangre y carne en sucesivas capas de significado, tomándolos como materia que sostiene la vida, oculta bajo la lividez. Dicha materia emplea su energía que se recicla y transforma en un círculo sin fin.

Progresivamente, he ido sintonizando con las ideas ecopolíticas de Arne Naess y la defensa del valor intrínseco de todos los seres vivos. La totalidad de la biosferea es objeto político más allá de lo humano. Cuando la naturaleza deja de ser un recurso, pasa a ser un sujeto político.

En el ámbito formal, incorporo la superficie reflectante como elemento fundamental al ser capaz de devolver la fisicidad de lo que alberga y a la vez refleja. Utilizo varios materiales: esmaltes y óleo fundamentalmente. Dada su capacidad cubriente y versatilidad, me permiten la creación de personajes con impacto realista y tratamiento expresivo.

Una mirada perpleja sobre la mecánica de la vida, la fragilidad de los seres y su violencia intrínseca. La lucha por la supervivencia.

En la dulzura radical de la blanquitud se anuncia la igualdad de lo viviente.